Los Elementos

Los elementos de la Devoción se les conoce como las nuevas formas de devoción a la Divina Misericordia dadas por Jesús a Santa Maria Faustina. El calificativo de “nuevas” se debe a que ha habido otras formas de devoción a la Misericordia de Dios, pues la Divina Misericordia siempre ha estado presente en la historia de la salvación. Santa Faustina bien expresa que toda acción del Amor de Dios es misericordia. Nosotros, creaturas de Dios, fuimos creados por el Amor, la Misericordia de Dios. .

Es nuestra observación que todas estas nuevas formas tienen un fin, un objetivo final. Son, pudiéramos decir, instrumentos que usa Jesús Misericordioso para atraernos a su presencia y, a través de sus Gracias, invitarnos a profundizar en la esencia de la devoción y del mensaje de la Divina Misericordia, que son la Confianza en Jesús – las palabras con que la imagen es firmada: Jesús, en Ti confío – y las Obras de Misericordia.

La Imagen nos muestra su Corazón traspasado y los rayos pálido y rojo que representan el agua del Bautismo y la Sangre de la Eucaristía, sacramentos vitales para vivir nuestra vida espiritual en la Gracia de Dios, con la ayuda absolutamente necesaria de la Fuente se Su Misericordia que es el Sacramento de la Confesión. La Imagen nos invita esencialmente a confiar en Jesús misericordioso.

La meditación de su Pasión, cuando oímos sonar el reloj a las tres, tal como Jesús le pide a Santa Faustina, nos enseña sobre el pecado, el sufrimiento, el perdón, el poder de la Cruz.

La Coronilla nos lleva al misterio Pascual – la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, su ascensión a los Cielos y el envío del Espíritu Santo en Pentecostés, al rezarla le ofrecemos al Padre a Jesús Eucarístico en propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.

La Fiesta reúne todas las nuevas formas de devoción en el segundo domingo de Pascuas, es decir, el domingo siguiente al domingo de Resurrección. Podemos preguntarnos qué querría el Señor, porque pudo haber escogido cualquier otro domingo del año.

La Novena nos enseña a interceder, siendo la intercesión por el prójimo y por el mundo entero, una de las obras espirituales de misericordia. Cuando nos pide llevar los nueve grupos de almas a los pies del Señor, nos enseña que todos necesitamos las gracias de conversión y perseverancia, desde los pecadores empedernidos hasta el que haya ya llegado a un alto grado de santidad. Siempre necesitaremos de la Fuente de la Misericordia.

Todas las nuevas formas de devoción apuntan hacia la última tabla de salvación, el tribunal de la Divina Misericordia, donde nos acercamos arrepentidos buscando el perdón de Dios para nuestros pecados, donde nadie es condenado.

A continuación deseamos compartir con ustedes algunas citas del Diario de Santa Faustina que nos hablan sobre estas nuevas formas de devoción a la Divina Misericordia. Aunque la Novena no se le considera como una nueva forma, la hemos incluido con el deseo de que todos la recemos, pues podemos hacerlo en cualquier momento tal como hacemos con la Coronilla. Sin embargo, pudiera considerarse muy significativo que el Señor haya dado las instrucciones relativas al día en que se debe comenzar – el Viernes Santo – y el deseo que le presentemos cada día un grupo de almas.

  • 1. La Hora de la Misericordia

“Cuantas veces oigas el reloj dando las tres, sumérgete totalmente en mi misericordia, adorándola y glorificándola; suplica su omnipotencia para el mundo entero y, especialmente, para los pobres pecadores, ya que en ese momento se abrió de par en par para cada alma” (Diario 1572).

“Esta es la hora de la gran misericordia para el mundo entero” (Diario 1320)

  • 2. La Imagen de la Divina Misericordia

Su origen se vincula con la visión que Sor Faustina tuvo el 22 de febrero de 1931 y durante la cual Cristo le expresó su voluntad de que pintara tal imagen y pusiera abajo la siguiente inscripción: JESUS, EN TI CONFIO.

“Ofrezco a los hombres un recipiente con que han de venir a la fuente de la misericordia para recoger las gracias. Ese recipiente es esta imagen con la inscripción: Jesús, en Ti confío” (Diario 327)

“Por medio de esta imagen colmaré de gracias a las almas, por eso que todas las almas tengan acceso a ella” (Diario 570)

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo aquí en la tierra la victoria sobre los enemigos y sobre todo, en la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria” (Diario 48)

“Habla al mundo de mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia mía. Es la señal de los últimos tiempos. Después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la fuente de mi misericordia, que se beneficien de la sangre y del agua que brotó para ellos” (Diario 848)

“Antes de venir como el juez justo, abro de par en par la puerta de mi misericordia. Quien no quiera pasar por la puerta de misericordia, deberá pasar por la puerta de mi justicia” (Diario 1146)

  • 3. La Coronilla de la Divina Misericordia

“A las almas que recen esta Coronilla – prometió el Señor Jesús – me place concederles todo lo que me pidan” (1541) y agregó: “si está de acuerdo con mi voluntad” (Diario 1731)

“Hasta el pecador mas empedernido si reza esta coronilla una sola vez, recibirá la gracia de mi misericordia infinita. Por lo menos una vez, pero con la actitud conforme al contenido de la oración y ante todo con fe, confianza y humildad, así como con un arrepentimiento profundo y sincero” (Diario 687)

“Primero rezarás un Padre Nuestro, un Ave María y un Credo. Luego, en las cuentas del Padre Nuestro del rosario, dirás las siguientes palabras:

PADRE ETERNO, TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE, EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU AMADISIMO HIJO, NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, COMO PROPICIACION DE NUESTROS PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO.
En las cuentas del Ave María, dirás las siguientes palabras:

POR SU DOLOROSA PASION, TEN MISERICORIDA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO”.

Para terminar, dirás tres veces:
SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN PIEDAD DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO” (Diario 476)

  • 4. La Novena de la Divina Misericordia

“Deseo – dijo el Señor Jesús a Sor Faustina – que durante esos nueve días – comenzando el Viernes Santo – lleves a las almas a la fuente de mi misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente a la hora de la muerte. Cada día traerás a mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en ese mar de mi misericordia. Y a todas esas almas yo las introduciré a casa de mi Padre” (Diario1209)

Después de la oración del día, rezar la Coronilla.

Primer día (Viernes Santo): “Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores; sumérgelos en el mar de Mi misericordia. De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza en que Me sume la pérdida de almas”

Segundo día (Sábado de Gloria): “Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos, y sumérgelas en Mi misericordia insondable. Fueron ellas las que Me dieron fortaleza para soportar Mi amarga Pasión. A través de ella, como a través de canales, Mi misericordia fluye hacia la humanidad…”

Tercer día (Domingo de Resurrección): “Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Estas almas Me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura”

Cuarto día: “Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no Me conocen. También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión y su futuro celo consoló Mi Corazón. Sumérgelos en el mar de Mi misericordia”

Quinto día: “Hoy tráeme a las almas de los hermanos que se han separado de Mi Iglesia y sumérgelas en el mar de Mi misericordia. Durante Mi amarga Pasión, desgarraron Mi Cuerpo y Mi Corazón, es decir Mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, Mis llagas cicatrizan y de este modo alivian Mi Pasión”

Sexto día: “Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños, y sumérgelas en Mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a Mi Corazón. Ellas Me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de Mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracia. Solamente el alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; concedo Mi confianza a las almas humildes”

Séptimo día: “Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi misericordia de modo especial y sumérgelas en Mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron Mi Pasión y penetraron más profundamente en Mi espíritu. Ellas son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte”

Octavo día: “Hoy, tráeme a las almas que están detenidas en el purgatorio y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Que los torrentes de Mi sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por Mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a Mi justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de Mi Iglesia y ofrécelas en su nombre… OH, si conocieras los tormentos que ellas sufren, ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con Mi justicia”

Noveno día: (Sábado – Víspera de la Fiesta) “Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de Mi misericordia. Estas almas son las que mas dolorosamente hieren Mi Corazón. A causa de las almas tibias, Mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: “Padre, aleja de Mi este cáliz, si es Tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi misericordia”

  • 5. La Fiesta de la Divina Misericordia

Se celebra el II Domingo de Pascua, el domingo siguiente al Domingo de Resurrección. El Señor Jesús desea que ese día la imagen de la Misericordia sea bendecida solemnemente y venerada en público, es decir, litúrgicamente.

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defenderé como mi gloria” (Diario 47) “…quien se acerque ese día a la Fuente de la Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario 300)

Los fieles, para recibir estos grandes dones con los cuales el Señor desea colmar a cada hombre y a toda la humanidad, tienen que estar en el estado de la gracia santificante (después de confesarse), cumplir las condiciones de la devoción a la Divina Misericordia, es decir, confiar en Dios y amar activamente al prójimo, y beber de la Fuente de la Vida, es decir, recibir la Santa Comunión.