EL Mensaje

 

Dios desea la salvación de todos los hombres. El mensaje que Jesús, Misericordia del Padre, nos ha hecho llegar a través de Santa María Faustina nos invita a aceptar y recibir las gracias de conversión y perseverancia. El mensaje es urgente y no solo para los católicos, sino para el mundo entero. “He abierto Mi Corazón como una Fuente viva de Misericordia. Que todas las almas tomen vida de ella. Que se acerquen con gran confianza a este mar de misericordia. Los pecadores obtendrán la justificación (conversión) y los justos serán fortalecidos en el bien (perseverancia)” (Diario 1520)

 

Tenemos que ser instrumentos de salvación de otros, pero no podemos dejar de trabajar por nuestra propia salvación. Una de las formas de hacerlo es cooperando con la Gracia actual del Mensaje de la Divina Misericordia que Dios nos da a través de la comprensión del mensaje, la meditación y aplicación de las enseñanzas del mismo. Estas las podemos encontrar en el Diario y la espiritualidad de Santa Faustina.

 

Dios quiere que estemos conscientes de que el tiempo vendrá, cuando nuestra alma se presentará ante Él y seremos juzgados. Jesús nos dice con insistencia que: “Antes de venir como el Juez Justo, vengo como el Rey de Misericordia” (Diario 83) Nadie puede negar que Dios es infinitamente misericordioso; Él desea que todos lo sepan; antes de volver como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia (Diario 378)

 

Notemos la urgencia del mensaje: “Hija Mía, habla al mundo de Mi misericordia para que toda la humanidad conozca la infinita misericordia Mía. Es una señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la Fuente de Mi Misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que brotó para ellos” (Diario 848)

 

Fíjense en la insistencia y en la urgencia en pedirnos que nos acerquemos al Sacramento de la Reconciliación, la fuente de Su misericordia. En otro pasaje se refiere al Sacramento de la Confesión y Penitencia como el tribunal de Su misericordia: “Ruega por las almas para que no tengan miedo de acercarse al tribunal de Mi misericordia” (Diario 975) “Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente” (Diario 1448) ¡Oh que tribunal! ¿Habremos oído alguna vez de un tribunal que no condena, sino que perdona?

 

Cuando el pecado mortal hace presa a nuestra alma, nos es muy difícil cooperar con las Gracias que recibimos de Dios. El pecado mortal, así como todos los pecados, solo son perdonados cuando hacemos una buena confesión, acercándonos al Sacerdote quién ha recibido el poder de perdonarlos en nombre de Dios y de la Iglesia: “A quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonen les quedarán sin perdonar” (Jn 20:23)

 

En consecuencia, es imprescindible acercarnos a la fuente de Su misericordia, que es el Sacramento de la Reconciliación: “…basta acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle con fe su miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver descomponiéndose de tal manera que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviese ya perdido, no es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda su plenitud. ¡Oh infelices que no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia!; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde” (Diario 1448)

 

Debemos apreciar, repetimos, el énfasis que Jesús muestra en su extenso coloquio con Santa Faustina, dándole instrucciones que no solo son para ella, sino que al nombrarla su Secretaria y Apóstol, nos deja saber que están dirigidas al mundo entero.

“Prepararás al mundo para Mi última venida” (Diario 429)

 

“Hija Mía, mira hacia el abismo de Mi misericordia y rinde honor y gloria a esta misericordia Mía, y hazlo de este modo: Reúne a todos los pecadores del mundo entero y sumérgelos en el abismo de Mi misericordia” (Diario 206)

 

“Las almas mueren a pesar de Mi amarga Pasión. Secretaria de Mi misericordia, escribe, habla a las almas de esta gran misericordia Mía, porque está cercano el día terrible, el día de Mi justicia” (Diario 965)

 

Dios es tan paciente, amoroso y misericordioso, que siempre nos está dando la oportunidad de cooperar con Sus Gracias, pero humildemente debemos acudir a Él para recibir el perdón de nuestros pecados.

 

“Le doy a la humanidad la última tabla de salvación, es decir, el refugio en Mi misericordia” (Diario 998)

“Para castigar tengo la eternidad y ahora estoy prolongándoles el tiempo de la misericordia” (Diario 1160)

 

Leyendo la biografía de Santa Faustina, uno puede ver como ella fue escogida por Dios para ser el apóstol de Su Divina Misericordia. Primero, en su vocación a la vida religiosa, seguido de su aceptación en su congregación. Es muy interesante leer como ella tocó a las puertas de muchos conventos y ninguno la aceptó, a excepción del último, el Convento de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia.

 

También es muy revelador, el que la Superiora del convento le dijo, que si el Señor de la casa la aceptaba, ella también lo haría. Dios colocó a Sor Faustina en una comunidad guiada en su misión totalmente por su amor hacia los necesitados. Ellas eran y siguen siendo religiosas muy misericordiosas.

 

Sus primeros años de vida religiosa fueron años de preparación para la tarea que le esperaba. El Señor comienza a revelarle Su mensaje y ella, pese a la escasa educación que tenía, pero con la increíble formación espiritual recibida de sus padres, con las enseñanzas de su comunidad, de sus confesores y directores espirituales y, sobre todo, por la guía y carismas del Espíritu Santo y de Jesús mismo, aprendió y creció en el conocimiento del Mensaje de Jesús y de Su insondable misericordia, para ella y para toda la humanidad.

 

Los siguientes pasajes de su Diario, son muestras de los deseos y sentimientos del Señor, quién se los confió para que los compartiera con todas las almas, a fin de fomentar en nuestras mentes y corazones un deseo por la vida de santidad – una llamada a la santidad.

“Deseo la salvación de las almas; ayúdame, hija Mía, a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre Celestial por los pecadores” (Diario 1032)

 

“Hija mía, haz lo que esté en tu poder para difundir la devoción a Mi misericordia. Yo supliré lo que te falta. Dile a la humanidad doliente que se abrace a Mi Corazón misericordioso y Yo la llenaré de paz” (Diario 1074)

 

“Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia” (Diario 1075)

“Cuán dolorosamente Me hiere la desconfianza en Mi bondad. Los pecados de desconfianza son los que Me hieren más penosamente” (Diario 1076)

 

“Mi misericordia es más grande que tu miseria y la del mundo entero… Por ti bajé del cielo a la tierra, por ti dejé clavarme en la cruz, por ti permití que Mi Sagrado Corazón fuera abierto por una lanza, y abrí la Fuente de la Misericordia para ti. Ven y toma las gracias de esta fuente con el recipiente de la confianza. Jamás rechazaré un corazón arrepentido, tu miseria se ha hundido en el abismo de Mi misericordia…Hazme el favor, dame todas tus penas y toda tu miseria y Yo te colmaré de los tesoros de Mis gracias” (Diario 1485)

“Las gracias de Mi misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza” (Diario 1578)

 

El Diario está lleno de muchísimas más citas de sus coloquios con Jesús. Es muy común que lo leamos detenidamente – poco a poco – muchas veces regresando de nuevo a leer ciertos pasajes. Algunos dan testimonio que sienten como si hubieran re-encontrando el gozo y la felicidad que experimentaron cuando tuvieron su mi primer momento de conversión en algún retiro o seminario, tal como un Cursillo de Cristiandad, un Retiro para Matrimonios, unos Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, un Seminario de Vida en el Espíritu, etc.

 

Esta reflexión nos invita y exhorta no solo practicar las nuevas formas de devoción a La Divina Misericordia de Dios, sino también a profundizar en el Mensaje que Jesús nos hace llegar a través de Santa Faustina, pues de este Mensaje depende nuestra continua conversión, así como nuestra salvación y la del mundo entero.

 

Todas las nuevas formas de devoción a La Divina Misericordia de Dios, tienen el mismo propósito, el mismo fin – la conversión y salvación de las almas. La Imagen, la Coronilla, la Fiesta, la Hora de la Misericordia y la propagación del Mensaje, así como la Novena – todas le son dadas a Santa Faustina por Jesús mismo. Todas se enfocan en la salvación de todas las almas; todas se manifiestan juntamente en el Día de la Fiesta de la Divina Misericordia; y la veneración y oración de todas, nos proveen con la profunda promesa: “el perdón total de las culpas y de las penas” (Diario 300)

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